Voy a estar poseída por los rasgos puntiagudos de Maléfica?; ¿me habré tragado a una musa de El Greco?; ¿mi cara va a haber sufrido una mutación como Meryl Streep en La muerte os sienta tan bien? En estas dudas existenciales estoy esta mañana, tras pasar 2 noches sin pegar ojo por culpa de la gastroenteritis de mis hijos cuando, como un regalo adelantado de Navidad la directiva de belleza de TELVA me pregunta: ¿Te atreves a probar el Ultherapy? o bien lo que es exactamente lo mismo ¿a hacer de conejillo de Indias y someterte al llamado lifting sin cirugía y contarlo en primera persona?

Reconozco que soy inútil de tomar la resolución sin consultar ya antes a mi dermatólogo. Me da mucho temor que por sujetarme a un clavo ardiendo, (léase: «Estaría presta a lo que sea por quitarme este careto de agotada») mi piel padezca, con el tiempo, las consecuencias de «hacerme cosas», que por poco invasivas que parezcan, la dañen. Mas este no es el caso de Ultherapy, y de esta manera me lo asegura el médico. «No va a engrosar tu piel de forma terminante, ni a solventar tu pérdida de solidez como un lifting quirúrgico, (para sostener sus efectos hay que hacérselo de año en año, de ahí que los cirujanos americanos ya lo llaman el lifting «a plazos»), mas todo ayuda».

Una vez persuadida y sabiendo lo que puedo aguardar, no puedo eludir leerme toda la información técnica a este respecto, y hacer un pormenorizado trabajo de campo con una amiga que lo ha probado y de esta forma enterarme de todos y cada uno de los detalles. Lo que me da más calma es saber que el equipo Ultherapy cuenta con 4 aprobaciones de la Agencia Americana del Fármaco (FDA), ha excedido ya el millón de tratamientos a nivel del mundo y tiene el aval de más de treinta y tres estudios clínicos publicados. No obstante, me impresiona leer que el efecto tensor de la piel lo provoca la utilización de la energía ultrasónica microfocalizada que alcanza la estructura subcutánea y las capas más profundas de la epidermis, (concretamente a cuatro,5 mm de profundidad), justo hasta donde la cirugía trabaja en el momento de hacer un estiramiento facial. Los disparos centrados producen un calor sobre sesenta grados generando, como reacción, una contracción inmediata de la dermis, de tal modo que se activa intensamente la capacitación nuevamente colágeno y elastina. Y todo ello para lograr el ansiado efecto up!

Clinica Lemel, el centro médico estético donde lo probaré, ha sido el que más tratamientos ha efectuado en toda Europa, desde su llegada de USA y la propia Leticia B. Carrera, con mil setecientos Ultherapys a sus espaldas, una de las profesionales que más experiencia tiene en su manejo. Con lo que, persuadida, le llamo a fin de que me cuente de qué manera debo prepararme para el día de la sesión, por el hecho de que, uff, sí, me han dicho que algo duele. «Depende de tu umbral del dolor», advierte Leticia. «Conque si te quedas más apacible, tómate un calmante treinta minutos antes que comencemos y después, te vamos a aplicar una crema anestésica».

LA PREPARACIÓN:
ANALGÉSICO ORAL, PIEL BIEN LIMPIA Y RELAX
El día D, ya en cabina, la primera cosa que hago es quitarme el vestido, los pendientes, cadenas y zapatos y tumbarme en una mullida camilla tapada con una sábana y manta ligera. La esteticista me pone un gorro tirable en el pelo y aplica, sobre mi semblante, una loción desmaquillante para suprimir cualquier resto de colorete, lapicero o bien máscara. Ahora la retira con tisúes y extiende la crema anestésica Emla por todo el semblante y cuello, envolviéndolo en largo trasparente, dejando solo al descubierto, ojos, nariz y boca. De esta manera, me explica, el efecto del gel anestésico es más veloz y eficiente. Tras aguardar quince minutos más o menos, se retira el largo y la crema, a la espera de que venga Leticia para empezar el tratamiento.

LA MÁQUINA:
EL PODER Y LA SEGURIDAD DE LOS ULTRASONIDOS
La primera cosa que me enseña es la máquina de ultrasonidos, que consta de un monitor semejante al de un computador en el que, merced a un ecógrafo, se inspecciona en todo instante el proceso para supervisar el plano preciso en el que se efectúan los disparos y sobre qué una parte del semblante se hacen. Ya antes de comenzar, me extiende con pincel un gel conductor y después me ofrece una suerte de gadget o bien mando tipo juguete con un enorme botón. «Púlsalo si sientes algo de dolor y de esta forma tu psique se centra en este acto», me recomienda.

LAS SENSACIONES:
¿QUÉ NOTO? ¿DÓNDE ME DUELE MÁS?
La sensación precisa frente a los primeros disparos, entre el lóbulo de la oreja y el hueso de la quijada, es tal y como si me clavasen 100 mil pequeños alfileres y, en ocasiones, una pequeña descarga que se irriga cara la zona próxima a la del disparo. Donde más me duele con diferencia, si bien puedo aguantarlo, es exactamente en el arco que va desde el final de la oreja hasta el mentón, puesto que mi piel ahí es finísima, hay poca capa grasa y está cerca del hueso. Cuando el disparo se hace más molesto y inicio a ponerme tensa, Leticia altera su intensidad y cambia de área.

EL FINAL:
RESULTADOS INMEDIATOS
Tras noventa minutos, en los que me ha trabajado el óvalo facial, la zona alta de los pómulos, la frente y el contorno de los ojos, la esteticista vuelve a la cabina y me retira los restos del gel conductor. Ahora, me extiende una crema de Valmont con un fragancia a rosas riquísimo. Como mi piel está levemente dolorida, lo hace con suaves masajes que me aportan una sensación de alivio agradable. En el momento en que me veo en el espéculo noto inmediatamente que tengo los mofletes más en su lugar, tal y como si hubiese engordado dos kilogramos y se me notara en la cara. No obstante, me explican que los mejores resultados van a llegar en dos o tres meses, siendo a los 6 cuando se van a ver los terminantes.

Podría volverme a la oficina a trabajar tal y como si nada. A simple vista, absolutamente nadie puede apreciar ninguna señal extraña en la cara. Desde el día después, Leticia me aconseja tomar en ayunas colágeno y vitamina C de manera que se enriquezca su aporte en la piel.

UNA SEMANA DESPUÉS:
CARA EN SU SITIO, AUNQUE DOLORIDA
A los 7 días de Ultherapy sostengo ese efecto up en mi semblante, siento la zona de la cola de la ceja y quijada algo dolorida (ya me advirtieron que esas molestias serían normales), y ha aparecido un ligero hematoma en la mandíbula, simple de disimular con un tanto de maquillaje. ¿Lo aconsejaría? De entrada sí, y si en los próximos meses va a mejor, sin duda.

diez VERDADES SOBRE EL ULTHERAPY
Por el Doctor Ricardo Ruiz.

1. Es esencial trabajar en todo instante justo entre las 2 capas de grasa y músculo (SMAS). Si se trabaja muy superficial, se está en la grasa y no se ven resultados; y si se hace muy profundo, se está en el músculo y duele. El ecógrafo es la clave para guiar al profesional.

dos. No hay efecto relleno ni falta de expresión.

tres. Se trata de una técnica segura. Algún paciente presenta hematomas, hormigueos o bien debilidad muscular temporal, que se normaliza en días.

cuatro. Se puede emplear asimismo en la cara interna de los brazos, escote o bien muslos, combinándolo con Radiesse para prosperar los resultados.

cinco. No pasa nada si el paciente va a tomar el sol, puesto que no afecta a las capas superficiales de la piel. En Estados Unidos afirman que cuando en verano se apagan los láseres se enciende Ultherapy.

seis. La técnica es molesta con lo que se emplean calmantes orales y sistemas de frío.

siete. Los resultados son reservados. Se plantea como una técnica para prevenir la flaccidez, aconsejando una sesión anual, o bien aun una cada seis meses.

ocho. Lo idóneo es conjuntarlo con hilos tensores en cara y con Radiesse en cuerpo.

nueve. Las zonas más demandadas son la línea mandibular, el cuello y los párpados, si bien la mayor parte de los pacientes se hacen la cara entera.

diez. Los resultados se ven por mes y duran entre 1 año o bien año y medio.

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